Memorias tristes de la Torre Azul de Leonora Christina

Traducción de Jorge Simón Izquierdo Díaz

ISBN: 978-84-120979-8-6

Funambulista

Leonora Christina, condesa de Ulfeldt, hija del monarca Cristián IV de Dinamarca, estuvo encarcelada durante veintidós años, acusada de alta traición por conocer los planes conspiratorios de su marido Corfitz Ulfeldt contra el sucesor al trono, el rey Federico III. Durante este tiempo, encerrada en la llamada Torre Azul del castillo de Copenhague, cuyas celdas tenían nombres muy evocadores, como la Iglesia Oscura y la Celda de las Brujas, Leonora se dedicó a escribir el relato de sus infortunios y desventuras, desde la niñez hasta la puesta en libertad.

Publicado por primera vez en 1869, dos siglos después de su redacción, y traducido a diferentes idiomas, Memorias tristes de la Torre Azul se ha convertido en un texto de referencia de la literatura danesa del siglo XVII. No es solo la historia real de una mujer encarcelada por amor a su marido, sino un relato con toques literarios sobre complots de palacio y conspiraciones, lleno de personajes retratados a veces de manera exageradamente ambigua y misteriosa, que parecen fruto de la mejor ficción de intriga.

Leonora Christina (Palacio de Frederiksborg, Hillerød, 8 de julio de 1621 – convento de Maribo, 16 de marzo de 1698) era la hija favorita del rey Cristián IV de Dinamarca, quien le dio la mejor educación posible. Gracias a su formidable memoria, aprendió con facilidad alemán, francés y latín, y después italiano y español, y a tocar varios instrumentos. Su matrimonio concertado con Corfitz Ulfeldt, cuando solo tenía quince años, fue una unión feliz, y la pareja se convirtió en una de las más influyentes de la corte. Sin embargo, todo cambió cuando murió el padre de Leonora, y su hermanastro, Federico III, se convirtió en el nuevo monarca. Corfitz fue acusado de conspiración y tuvo que huir del país. Tras varias peripecias (Leonora tuvo incluso que viajar disfrazada de hombre para que no la reconocieran), encarcelamientos, fugas, nuevas conspiraciones y acusaciones, Leonora fue finalmente detenida al volver de Inglaterra, donde había ido a cobrar una deuda con el rey inglés, mientras su marido consiguió escapar nuevamente. Permaneció encerrada en la Torre Azul del castillo de Copenhague durante veintidós años, hasta la muerte de su irreconciliable enemiga, la reina Sofía Amelia, madre del nuevo rey, Cristián V. Además de escribir sus relatos autobiográficos, Leonora tradujo del español algunas obras de Matías de los Reyes y redactó un trabajo sobre las mujeres ilustres de la historia.

Revivir de Kjell Espmark

Traducción de Francisco J. Uriz

ISBN: 978-84-17231-27-9

Libros del Innombrable

 

Kjell Espmark nació en Strömsund, pequeña ciudad en el norte de Suecia. Es poeta, novelista e investigador literario. Fue catedrático de Literatura Comparada en la Universidad de Estocolmo hasta su jubilación en 1995, y es autor de una importante obra ensayística en la que destacan sus trabajos sobre poesía moderna. Debutó como poeta en 1956 y desde entonces ha publicado diecisiete poemarios en los que pasea su mirada crítica por Suecia y la historia de Europa. Es autor de una serie de siete novelas sobre la Suecia de nuestros días que lleva el título general de Tiempo de olvido, obra centrada en diferentes aspectos del surgimiento y decadencia de la socialdemocracia. Es miembro de la Academia Sueca desde 1981 y fue presidente de su comité Nobel.

En castellano se ha publicado una amplia selección de su obra poética con el título de Voces sin tumba y el poemario Vía Láctea, la novela Béla Bartók contra el tercer Reich, todas traducidas por Francisco J. Uriz, y un extenso ensayo sobre el premio Nobel, traducido por Marina Torres. Libros del Innombrable publicó El espacio interior (2015),  La libertad del ocaso (2019) y ¡Préstame tu voz! (2020), también traducidos por Francisco J. Uriz.

Revivir es la tercera parte de la trilogía que forma con La creación y La libertad del ocaso.

Ya es el tiempo de la inmensa espera de Karin Boye

Traducción de Carmen Montes Cano

ISBN: 978-84-16529-89-6

Gallo Nero

A nadie que se haya acercado a la literatura nórdica le puede resultar ajena la figura de Karin Boye. Físicamente, por esa mirada perdida en el más allá, como si su reino no fuera de este mundo; y en las grabaciones sonoras que de ella nos han llegado, por la voz vibrante, espiritual y emocionada. Literariamente, por algunos poemas cargados de un anhelo indescriptible y a veces inescrutable, pues los tiempos imponían ocultar la homosexualidad. A lo sumo, por su novela Kallocaína. Y en general, de forma fragmentaria, de modo que cabe preguntarse por qué la recepción de su obra ha sido tan desigual y por qué la verdadera repercusión de su figura literaria ha tardado tanto en reconocerse.

En el transcurso de mi trabajo con la traducción de los cinco poemarios de este volumen, la figura de Karin Boye ha ido creciendo ante mis ojos, los del intelecto y los del corazón, hasta alcanzar una dimensión extraordinaria tanto más sobrecogedora y emocionante cuanto mal conocida e ignorada para un público amplio ha permanecido dentro y fuera de Suecia en el transcurso de las décadas. Porque Karin Boye vivió intensamente su tiempo, participó de todas las cuestiones candentes de su época y dejó en ella y en sus contemporáneos una huella mucho más profunda de lo que en ocasiones ha trascendido a causa de ciertas convenciones.

Y escribió. Incesantemente y movida por una voluntad inquebrantable de rebelarse y de romper con la tradición (la literaria y la ideológica), por una necesidad imperiosa de progreso y de libertad. Y, con todo, su obra se ha mantenido viva y no ha dejado indiferentes a quienes a ella se han acercado a lo largo de los años.

Karin Boye (1900-1941) fue una de las personalidades más sensibles e innovadoras de la literatura escandinava de la primera mitad del siglo XX. Después de la Primera Guerra Mundial se une al movimiento pacifista Clarté y viaja por Europa, viviendo las inquietudes de su tiempo: visita la Unión Soviética de Stalin en 1928, la Alemania de Hitler en 1932 y en 1938 la tan anhelada Grecia. Figura compleja y en continua lucha entre el compromiso político y social, el rigor moral y la necesidad de dejarse llevar por sus instintos más naturales, Karin Boye acabará suicidándose el 23 de abril de 1941, día en que los alemanes invaden Grecia.