Los vecinos de Fredrika Bremer

Traducción de Carmen Montes Cano

ISBN: 978-84-9065-608-2

Alba Editorial

Ambientada en la región histórica de Smolandia, pinta el retrato de una comunidad con la voz de su heroína y narradora, una mujer de veintisiete años bajita y no muy agraciada, recientemente casada con un médico al que llama Oso. En las cartas que envía a una amiga, que son como un diario íntimo y a la vez un proyecto de novela, describe su vida conyugal y la de sus nuevos parientes y conocidos, entre quienes destaca su imponente suegra, la baronesa Mansfelt, que se expresa con dichos y refranes. La noticia de que un misterioso forastero ha alquilado una de las casas más nobles de la región desata un reguero de rumores: ¿será un espía, un italiano que ha matado a su mujer, un rico exiliado portugués? Al final el nuevo inquilino no será tan desconocido para sus vecinos, pero trastornará su paz: lleva a las espaldas la carga del fuego de los abismos y la pasión de la destrucción.

Fredrika Bremer fue una de las figuras literarias más importantes de la Suecia del siglo XIX, y en esta novela trata multitud de temas —desde el significado de la música al comercio de esclavos—, siempre con la vista puesta en el poder del amor y la reconciliación, y en el equilibrio entre romanticismo y armonía.

Fredrika Bremer nació en 1801 en Åbo (hoy Turku, en Finlandia), en el seno de una rica familia dedicada a los negocios. Cuando tenía tres años se mudaron a Estocolmo, y cerca de la ciudad sus padres compraron el castillo de Årsta, un edificio del siglo XVII. Junto con sus cinco hermanas fue educada por institutrices y preceptores, según el modelo de formación de las clases altas de la época, con el objetivo de destacar en la vida social y en el matrimonio. Nunca satisfecha con estas aspiraciones, empezó desde muy joven a trabajar en instituciones benéficas y solo para conseguir financiación para estas decidió escribir. Sus Teckningar utur vardagslivet [Esbozos de la vida cotidiana], que arrancaron en 1828 y de los que en 1858 habían llegado a publicarse trece volúmenes, fueron un gran éxito y enseguida se tradujeron al inglés y otras lenguas. En vista de la repercusión, decidió tomarse la literatura en serio y contrató como profesor a Per Johan Böklin, director de un colegio de Kristianstad, ilustrado y reformista, que se le declaró pero luego se casó con otra (Fredrika nunca llegó a casarse). Presidentens döttrar [La hija del presidente] (1834), Nina (1832) y, sobre todo, Los vecinos (1837), que en Estados Unidos presentaron como obra de la Jane Austen sueca, contribuyeron a consolidar su fama literaria. Viajó por Suiza, Estados Unidos (donde conoció a Nathaniel Hawthorne y Ralph Waldo Emerson) y Gran Bretaña (donde conoció a Elizabeth Gaskell y George Eliot). Fundó en 1853 la Asociación de Mujeres de Estocolmo para el Cuidado de los Niños y en 1854 la Asociación de Mujeres para el Progreso de los Presos. Su lucha en defensa de los derechos de la mujer se plasmó en Hertha (1856), que llegó a discutirse en el Parlamento sueco. Murió en el castillo de Årsta en 1865.

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